El meu bloc, un experiment. Mai fem les coses sense un perquè. A vegades tenim el perquè molt clar, i altres està amagat en el nostre subconscient. En el meu cas hi va haver un perquè primari i és que vaig tenir curiositat per practicar què era un bloc. Com que ja havia alimentat un altre bloc, encara que de forma anònima i grupal, no va ser difícil fer el primer pas. I ja que he començat penso que el continuaré. Espero que us agradi.
diumenge, 29 de juliol del 2012
Minicontes Ludicum: "Heavy Metal"
Barón que estás en los cielos
Manfred cuidaba hasta el último detalle antes de emprender el vuelo. Seguía meticulosamente una serie de protocolos. No en vano los aviones eran un arma tan reciente e innovadora que no todos dominaban cómo utilizarla y cómo cuidarla. Conocía al detalle el motor y el fuselaje. Revisaba las ametralladoras y mantenía el estado de la pintura como el primer día que salió del taller.
Aquel día se sentía un poco triste: había recibido carta de su novia. Hacía casi un año que no se veían y parecía que la guerra no iba a terminar nunca. Pero en el cielo, con la mano sobre la palanca de mando, esa sensación desapareció de repente. Frío, calculador, vigilante…no dejaba que un piloto enemigo alcanzara su objetivo. Él y su escuadrón luchaban sin tregua: era su misión en aquella gran guerra. Cuando aquel día aterrizó con su caza sin ningún arañazo, Manfred había derribado 80 aviones desde el principio del conflicto.
Mario dejó de leer. Pasaba tardes enteras leyendo historias sobre la Primera Guerra Mundial. La figura del Barón Rojo lo tenía fascinado. De fondo, en el tocadiscos que todavía funcionaba en su casa sonaba el estribillo, “¡Barón! Héroe de cuento, amo de las nubes, señor del viento. ¡Barón! Vive su sueño, triste y solitario surcando el cielo. ¡Barón! Tu triste misión no apagó tu gloria..”
¡Qué grandes los Barón Rojo! Si su padre no hubiera sido un fan del “heavy metal” jamás hubiera disfrutado del disco y la canción que loaba a su héroe favorito
Minicontes Ludicum: Marte
Despedida
Sábado por la mañana y me despierto en una cama extraña. A mi lado, el cuerpo de un hombre sobre el cual todavía no he decidido la naturaleza de mis sentimientos. Atracción sexual? Cariño? El inicio de un gran amor? Cualquiera de las combinaciones?
Qué complicado! Me levanto y me visto. Dudo entre despertar al durmiente y decirle adiós o esperar a que despierte, opción que no me apetece en absoluto. Decido irme sin despertarle. En la mesilla, le dejo una nota: “Nos vemos en Marte”.
Sábado por la mañana y me despierto en una cama extraña. A mi lado, el cuerpo de un hombre sobre el cual todavía no he decidido la naturaleza de mis sentimientos. Atracción sexual? Cariño? El inicio de un gran amor? Cualquiera de las combinaciones?
Qué complicado! Me levanto y me visto. Dudo entre despertar al durmiente y decirle adiós o esperar a que despierte, opción que no me apetece en absoluto. Decido irme sin despertarle. En la mesilla, le dejo una nota: “Nos vemos en Marte”.
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