Me enamoré de él porque me dijo que yo era su fuente de inspiración, su musa. Me leía unos textos preciosos, de frases elaboradas y palabras poco comunes. Cada noche nos sentábamos juntos en el sofá, se ponía las gafas, y con una copa de vino en una mano, y el libro en la otra me agasajaba con la lectura de pasajes mientras yo le besaba y me acurrucaba entre sus brazos. Una noche me di cuenta que su tono de voz era engolado, que no leía para mí, sinó para sí y el enamoramiento se deshizo como por arte de magia. Nunca más volví a su casa, ni contesté a sus llamadas.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada